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Rumbo desconocido II

Es la primera vez que recuerdo descansar tan bien. Según me acosté podía escuchar el ruido de los grillos que me sirvieron como nana. No tardé mucho en dormirme porque sentía una paz que hacía mucho tiempo que no sentía. Me desperté con el ruido del camión de Artai muy temprano, a eso de las 7 de la mañana, así que simplemente seguí despierta en la cama. Estuve pensando en todo lo que me había ocurrido, en todo lo que podría ocurrir y el corazón se me aceleraba más y más. Sin quererlo, me encontré pensando en Artai y en el sueño que sería poder vivir en un lugar como este. Con toda esta tranquilidad, pudiéndome dedicar a lo que de verdad me gusta y me apasiona, escribir. Estuve soñando despierta durante dos horas hasta que la madre de Artai golpeó levemente en la puerta. Sin tardar demasiado, abrí la puerta y la señora me dijo que ya tenía preparado el desayuno. Yo, incrédula, fui corriendo al comedor. Las mesas tenían unos manteles diferentes a los de anoche, eran mucho más colorido...

Rumbo desconocido III

No puedo evitar que una sonrisa tonta aparezca en mi cara, al igual que tampoco evito tirarme a sus brazos. Hacía mucho tiempo que no me sentía así de querida y mis ojos lo reflejan cuando unas pequeñas lágrimas asoman de ellos. Artai me aleja un poco y con sus grandes manos, me quita las pequeñas gotas saladas de mis mejillas. Me agarra levemente la mano y me invita a cenar. De la nevera portátil saca unos cuantos tuppers con comida casera. —Lo he cocinado yo antes de venir a por ti. Espero que te guste. Abrimos todos los tuppers y me sorprende la variedad de comida que hay. Pasta por un lado, una ensalada por otro, carne estofada e incluso una pequeña tarta recubierta por un glaseado color platino. La cena es maravillosa, hablamos de todo un poco, pasando por temas banales hasta temas más específicos y delicados como nuestras anteriores relaciones. Ninguno de los dos queremos darle importancia al hecho de que tuvimos parejas anteriores, así que no nos centramos demasiado en ellos...

Reseña «La chica de las mariposas» de Javier Martínez Bañuls

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La tercera reseña de este blog está dedicada a “La chica de las mariposas” de Javier Martínez Bañuls.  Desde un principio, este libro me llamó mucho la atención por su sinopsis. Parecía tener toques de romanticismo, pero sin ser algo puramente de relaciones amorosas. Por la portada y la sinopsis, se notaba que no iba a ser una historia de amor como otra cualquiera, y así fue. La vida no es de color de rosas y Javier lo representa muy bien en esta novela que se sale de las típicas relaciones y nos muestra una realidad cruda.  Es una novela que no te dejará indiferente si le das una oportunidad y yo me alegro mucho de habérsela dado porque nunca olvidaré todo lo que me hizo sentir. ¿Recomiendo leerlo? Definitivamente sí, aunque tendrás que tener en cuenta lo que he dicho anteriormente. No es un cuento de hadas donde todos terminan siendo felices y comiendo perdices.       FICHA TÉCNICA:   Sinopsis: Vic se muda a Madrid dispuesto a ser feli...

CONVOCATORIA: Antología Esperanza

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¿Qué tienes que hacer? Escribir una historia de SUPERACIÓN  ya sea de un miedo, una enfermedad, una relación... y que contenga  las TRES* siguientes palabras: Frágil , Libre y Estrella . Podéis derivar las palabras, es decir, escribir “libertad” en vez de “libre” o “estrellado” en vez de “estrella”. El género es libre, así que podéis escribir textos de terror, comedia, paranormal…  Todos los textos deberán estar escritos en castellano. Los relatos tendrán un mínimo de 300 palabras y un máximo de 5000. Los poemas tendrán una longitud máxima de dos caras y tan solo tendrás que escoger UNA de las tres palabras.         *Si ponéis esas palabras en negrita nos hacéis un favor para revisar que estén. Os querremos mucho si lo hacéis.* ¿Qué debes cumplir para participar? Podrá participar todas las personas mayores de edad residan o no en España. No se aceptarán textos que incluyan maltrato animal, romantización de relaciones tóxicas o violaciones etc. Se podr...

Rumbo desconocido

Por muchas veces que me pida perdón, jamás la perdonaré. Esta vez no. Todo el dolor que me ha provocado lo estoy padeciendo yo y no es justo. Al fin he logrado abrir los ojos y ver la realidad. Lo que supuestamente hacía por mi bien, en verdad enmascaraba su propio beneficio. Por mucho que me cueste, he decidido poner fin a esta relación que tanto me ha consumido. No ha sido nada fácil para mí puesto que dependía mucho de ella, pero al fin he logrado dar el paso. Supongo que no le costará acostumbrarse a su nueva situación, porque será exactamente igual que cuando estábamos juntas. En cambio para mí, tengo que reconocer que seguramente sea un sufrimiento. No podría haber hecho esto sin el apoyo de mis grandes amigos, que han estado a mi lado en todo momento. Han conseguido abrirme los ojos y nunca se lo podré agradecer como es debido. Por otro lado, mis padres no es que hayan estado a mi lado. Aunque no terminan de comprender que también me guste alguien de mi mismo sexo, me respetan...

Las tres palabras mágicas

No paraba de dar golpes una y otra vez. El perder en algún juego de su consola le ponía muy nerviosa. Tanto, que había veces que incluso llegaba a golpear los muebles. Aunque a simple vista no pareciese que tuviese mucha fuerza para ser una chica de 15 años, llevaba varios años yendo a clases de boxeo y había aprendido bien cómo golpear sin herirse demasiado. Sabía que en el momento en el que alguna superficie de madera rozase sus nudillos, esta se rompería en mil pedazos. Y así fue. Sin darse cuenta, golpeó con fuerza una de las puertas de su casa y se resquebrajó formando un agujero. Lo peor estaba por llegar porque cuando su madre se diese cuenta del destrozo que había hecho, nadie podría pararla. Astrid estuvo casi toda la tarde intentando arreglar el estropicio en la puerta y no consiguió gran cosa. Hizo todo lo que estuvo en su mano, sin embargo, Karah se dio cuenta al instante. Esta vez, en vez de regañarla, entró directamente en su cuarto sin mediar palabra. Astrid se quedó t...

La amistad

La amistad es eso que no se ve ni se toca pero se siente, y mucho. Eme era una chica con el pelo tintado de mil colores y tonalidades, pero su cabello no era lo único que resaltaba en ella pues también lo hacía su timidez extrema. Si estaba en el mismo lugar con más gente, siempre pasaba desapercibida excepto por el color de su pelo. Su ropa solía ser siempre de colores oscuros, para no destacar entre el resto del mundo y porque era uno de sus colores favoritos. Te era una chica bajita, con un pelo radiante como el sol. Al contrario que su ropa que casi siempre era negra. Su pasión por las lenguas siempre fue lo que más llamaba la atención al resto del mundo aunque ella tenía mucho más que ofrecer de lo que se podía adivinar a simple vista. Por casualidades de la vida, y como normalmente suele ocurrir, ambas se conocieron por accidente, sin planearlo. Coincidieron en una clase y entonces se dieron cuenta de que eran compatibles. Cada día iban hablando más y más hasta que d...